Hay veces que viajamos buscando algo… y volvemos con otra cosa completamente distinta.
Este fin de semana estuve en Barcelona viendo a Prem Rawat, conocido como el embajador de la paz. Iba con expectativas, con esa sensación de “esto me tiene que remover”, “esto me tiene que llegar”. Y no pasó.O mejor dicho… no pasó como yo esperaba.
Su mensaje es increíblemente simple. Tan simple que la mente se queda esperando algo más. No hay fuegos artificiales, no hay frases grandilocuentes, no hay nada que impresione desde fuera. Solo una idea: no busques en mí nada… búscalo en ti. En tu respiración. En ese espacio silencioso donde ya está todo.
Y claro, cuando uno va esperando intensidad, impacto, transformación inmediata… esa sencillez puede parecer poco.
Pero la vida, que tiene su propia forma de enseñarnos, decidió mostrarme algo mucho más potente en otro lugar.
Nos estábamos quedando a dormir en casa de la tía de Ignacio, Celi. Y ahí, sin aviso, sin escenario, sin discurso… entendí algo que no había entendido en la charla. Nunca había conocido a una persona con tanto amor. Un amor que no pregunta, que no mide, que no selecciona. Un amor que da sin esperar nada, que se adelanta incluso a lo que necesitas, que no mira a quién tiene delante para decidir cuánto ofrecer.
Un amor que simplemente es. Y ahí lo vi claro.
A veces buscamos respuestas en grandes escenarios, en personas a las que admiramos, en momentos que creemos que van a marcar un antes y un después… y la vida, en silencio, nos las pone delante en lo cotidiano, en lo inesperado, en lo sencillo.
No donde tú quieres.Donde necesitas.
Quizá no se trataba de que ese mensaje me impactase. Quizá se trataba de entenderlo viviéndolo. Porque sí, las respuestas están dentro. Sí, la respiración es una puerta. Sí, la paz no está fuera. Pero también hay algo más.
La vida te habla constantemente. A través de personas. A través de gestos. A través de momentos que no habías planeado.
Y cuando dejas de buscar tanto… empiezas a ver.
Hoy no te voy a decir que busques más.
Te voy a decir que observes.
Porque igual estás esperando algo grande… y la vida ya te lo está enseñando en pequeño.
Con Amor y Alas,
Pili con Alas
Martes con Alas, el recordatorio de volver a ti