A veces no sabemos a cuántos corazones llegamos

Post Image

Hay cosas que te llegan al corazón  y te tocan de verdad, no por grandes, sino por verdaderas.

No sé si sabes que desde hace un tiempo me he aliado con Laura y Beatriz, dos personas maravillosas y de las que estoy aprendiendo muchísimo (y me aportan mucha mucha luz y mucho amor), y juntas hemos creado Esencias del Alma.

Cada martes nos reunimos para hacer meditaciones gratuitas, sin expectativas, sin objetivos ocultos, sólo con la intención de crear comunidad y ayudar a que la gente se regale ese rato para sí misma, como un acto de amor propio.

Y cada martes, al terminar, llegan los mensajes, agradecimientos sinceros que salen del corazón y desbordan nuestro corazón.
Y te confieso que eso me ha hecho pensar mucho.

Algo que a nosotras nos apasiona, algo que hacemos con felicidad absoluta, está llenando el corazón de muchas personas. No lo sabíamos hasta que, cada martes, llegan esos corazones abiertos que comparten sus sentimientos con nosotras (desde aquí, GRACIAS, ya sabéis que nos tocáis el alma)

Y por si aún fuera poco, esta semana aún me pasó algo más (ya sabes que me toca especialmente todo lo que tenga que ver con el agradecimiento).

Una chica me escribió por Instagram y ya sabes que me gusta ayudar con lo que puedo, con lo que soy. Me vino a la mente una herramienta que me encanta, el diseño humano, y la puse a su servicio, porque pensé que le podría servir en esa situación. Y ahí quedó todo. Sin más. Tres semanas después recibí un Bizum ( y de verdad que no es por el dinero). Resultó que esa chica me conocía y llevaba todo ese tiempo profundamente agradecida por aquel gesto, por aquella respuesta, por ese acompañamiento tan sencillo.

No lo supe en el momento, ni lo intuí, ni siquiera le di importancia. Y ahí entendí algo muy importante: muchas veces no somos conscientes de todo lo que aportamos a los demás cada día hasta que alguien nos lo dice.

Pero también entendí algo más profundo todavía: no deberíamos necesitar que nos lo digan para creerlo.

Nuestra luz toca corazones aunque no siempre lo sepamos.
Nuestras palabras, nuestra escucha, nuestra presencia dejan huella.
Aunque no haya respuesta inmediata, aunque no haya forma de medirlo.

Quizá no se trata de esperar a que el mundo nos confirme nuestro valor, quizá se trata de mirar dentro y reconocerlo nosotros primero y saber que todo lo que se hace con luz y amor DEJA HUELLA.

Porque cuando haces algo desde el alma, llega. Siempre llega.
A veces lo sabes al instante. A veces tarda un poco más. Pero llega.

Hoy quería compartirte esto por si tú también estás dudando de lo que aportas, de si es suficiente, de si sirve.
Sirve.
Aunque no siempre lo veas.

Con amor y alas,
Pili con Alas

🪽

Martes con alas: tu recordatorio semanal de volver a ti.

Webflow Icon