Creí que escribir un libro me haría feliz

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Hoy voy a escribirte desde un lugar muy honesto, de esos que no siempre apetece mostrar.

Llevo toda la vida queriendo publicar un libro. Lo he soñado, lo he imaginado, lo he visualizado mil veces, y ahora que por fin está publicado… no estoy feliz.

He vendido dos fábulas.

Dos.

Y me he sorprendido a mí misma sintiendo una mezcla extraña: ilusión apagada, frustración silenciosa, esa vocecita que dice “¿para esto tanto?”.

Y entonces me he parado. Porque algo no cuadraba. Si toda la vida he creído que publicar un libro era una meta importante…

¿por qué no me siento plena ahora que lo he conseguido?

Y ahí ha venido la pregunta incómoda, la que no se responde fácil: ¿qué es lo que de verdad nos hace felices?

Porque si somos honestos, cuando alcanzamos una meta, enseguida aparece otra. Cuando logramos algo, al poco tiempo deja de bastar. Siempre hay un “más”, un “mejor”, un “todavía no es suficiente”.

Entonces quizá la felicidad no estaba ahí.

No en vender más libros. No en cumplir objetivos. No en tachar sueños de una lista.

Quizá la felicidad no está en llegar, sino en reconocer lo que somos, lo que tenemos, aprecisrlo y dejar de empujar.

En dejar de presionarnos.

En dejar de forzar que la vida responda como creemos que debería.

En parar un momento y mirar con claridad.

Porque, si soy sincera, ahora mismo tengo lo que hace años pedía: un libro publicado, un proyecto con alma, una voz propia, un camino que siento verdadero.

Y aun así, la mente se va a lo que falta.

Y ahí es donde algo dentro de mí se ha recolocado.

🌼
Tal vez la felicidad no está donde nos han dicho.

Tal vez no está en conseguir más, sino en darnos cuenta de que ya está todo.

No perfecto, no acabado, no como lo imaginábamos… pero suficiente.

Algo muy simple.

Muy callado.

Muy dentro.

Como dice Prem Rawat, sólo basta tener claridad para ver lo que tenemos...claridad para ver que la felicidad es una forma de ser, con independencia de lo que tengamos.

Hoy no tengo respuestas cerradas, solo una certeza suave: cuando dejo de empujar, cuando dejo de exigirme, cuando dejo de mirar fuera, empiezo a estar, todo empieza a fluir.

Te escribo esto por si a ti también te pasa.

Por si has conseguido cosas que soñabas… y aun así sientes un vacío raro, difícil de explicar.

Quizá solo significa que estás listo para mirar en otro lugar.

Yo, hoy, estoy aprendiendo a quedarme ahí.

Sin forzar.

Sin correr.

Con un poco más de claridad.

Con amor y alas,

Pili con Alas
🪽

Martes con alas: tu recordatorio semanal de volver a ti.

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