MARTES CON ALAS.-Si este abrazo fuese el último

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Este fin de semana hice la maestría de Reiki tibetano-tántrico. No sé explicarte exactamente qué pasó, pero algo se recolocó por dentro, la conciencia de estar viva. Y es, sin duda, un antes y después en mi vida.

El lunes, cuando me levanté, vi a mi marido y se me empezaron a caer las lágrimas. No de tristeza sino de gratitud. Dando las gracias por un día más de vida a su lado. Y le abracé como si ese abrazo fuese el último, le abracé de verdad, con amor, con dicha.

Esa conciencia de vida y por tanto esa conciencia de muerte, lejos de darme miedo, me hace sentir paz. Una paz extraña. Serena.La paz de quien, por un instante, entiende el valor real de estar vivo.

Vivimos como si todo fuera a durar para siempre, como si el mañana estuviera garantizado, como si tuviéramos tiempo infinito para conectar con lo importante. Y por eso no apreciamos nada.

Nos han regalado una vida, nadie nos hizo pagar por ella, nadie hizo nada para merecerla. Lo más valioso que tenemos —la capacidad de estar vivos, de tener conciencia, de experimentar esta conciencia— nos fue dado sin condiciones, sin pedir nada a cambio. Porque nadie nos pide nada por cada aliento que tomamos en cada segundo de cada día de nuestra vida.

Y sin embargo vivimos en piloto automático, quejándonos del trabajo, corriendo.
Posponiendo lo esencial para después…

Pero… ¿y si no hay después? No lo digo desde la angustia, lo digo desde la claridad.

Urge vivir. Pero no vivir sobreviviendo. VIVIR.

Apreciar el simple hecho de respirar, sentir el aire entrar y salir, recordar que estamos aquí. Ahora. Que SOMOS.

Porque cuando conectas contigo mismo, en silencio, en la intimidad de tu ser, aparece una paz que no depende de nada externo. Es esa conexión con tu verdadero ser la que te devuelve a casa. Llámalo Dios, divinidad...

Y no hace falta hacer grandes cosas. Basta sentarte. Cerrar los ojos, entrar en la intimidad de tu ser, respirar y encontrarte con eso escondido dentro de ti, de tu corazón.

Porque en esta época tumultuosa, urge meditar.
Urge volver a nosotros.
Urge vivir desde el agradecimiento.

Vive como si fuese el último día. No desde la desesperación sino desde la certeza humilde de que quizá lo sea y justo por eso cada instante es único.

Y si hoy te despiertas, da gracias.

Con amor y alas,


Pili con Alas

🪽

Martes con alas: tu recordatorio semanal de volver a ti.

PD.-Este mensaje no es del todo mío. Lo es porque lo he experimentado, pero es el mensaje que Prem Rawat lleva años llevando de un país a otro. Y si me permites un consejo, escúchale y mantente cerca de esa gratitud.

https://www.premrawat.com/es/preguntas-frecuentes/

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