
Este año no ha sido fácil. Ha sido intenso, movido, a ratos hermoso y a ratos agotador. Un año de cambios, de aprendizajes forzados, de momentos en los que la vida nos pidió más de lo que creíamos poder sostener.
Quizá tú también llegas al final del año cansado, No derrotado, pero sí removido, con la sensación de haber crecido… aunque no siempre de la forma que habrías elegido. Y aun así, aquí estamos.
Vivos.
Con más conciencia.
Con más verdad dentro.
Por eso quiero decirte algo importante: 2026 no es solo un cambio de número, es una oportunidad, la misma que nos da cada día cuando abrimos los ojos, pero que a final de año se siente más clara, más simbólica. Una oportunidad de empezar de nuevo, de mirar de verdad, de ver con claridad, de reconocer el amor ahí donde siempre ha estado, incluso cuando no supimos verlo.
Antes de entrar en 2026, quiero proponerte algo muy sencillo y muy poderoso, aunque parezca una tontería. Quiero que escribas una carta, pero no desde quien eres hoy, sino desde quien serás dentro de un año. Imagina que estás a finales de 2026: Has vivido el año entero, has atravesado lo que tenías que atravesar, has aprendido, has crecido.
Y muchas de esas cosas que hoy deseas… se han cumplido. Desde ahí, escríbete una carta, agradeciendo de corazón todo lo que ya tienes, lo que has sanado, lo que has soltado, lo que has creado.
Hazlo con verdad, dale detalles, ponle emoción, habla de cómo te sientes, de cómo ha cambiado tu vida, de cómo te hablas ahora, de cómo miras el mundo ahora. Porque cuando escribes así, tu inconsciente empieza a trabajar, empieza a abrir caminos, empieza a buscar coherencia entre lo que imaginas y lo que haces cada día. Y cada noche, antes de dormir, vuelve a esa carta, lee uno o dos párrafos, siente ese agradecimiento como si ya fuera real.
Porque el agradecimiento adelantado no engaña a la vida. Te reordena a ti.
Ojalá que en 2026 aprendamos a ver de verdad. A vernos.
A ver a los demás.
A ver el amor incluso en los días torcidos.
A vivir con más presencia y menos ruido.
Yo voy a hacerlo contigo, también me escribiré esa carta, también volveré a ella cada noche, también me recordaré que el camino se crea paso a paso, desde dentro.
Gracias por estar aquí este año.
Gracias por leerme.
Gracias por caminar conmigo.
Nos vemos en 2026, con más conciencia, con más amor, con más verdad.
Con amor y alas,
Pili con Alas

Martes con alas: tu recordatorio semanal de volver a ti.