Siempre he tenido sed. Aunque durante muchos años no supe exactamente de qué.
Sabía que había algo que buscaba. Algo que, cuando lo encontrase, me haría sentir completa. Lo imaginaba como una puerta que algún día se abriría. Como un estado de paz, de plenitud, de dicha permanente.
Y en alguna ocasión, en momentos muy puntuales, en breves destellos de luz vislumbré esa plenitud. A veces un cielo estrellado, otras la mera conciencia de la existencia… sentir el regalo de la vida, sentir que todo es pura belleza, todo es puro amor. Y al poco tiempo, ese estado de plenitud, tal cual vino, se fue.
Lo que tanto he anhelado ya estaba dentro de mí: esa gratitud por la vida, ese amor impersonal…Y lo sorprendente es que no tengo que fabricarlo, ya está ahí. No siempre sé escucharlo. No siempre sé permanecer en él. Pero está.
Entonces empecé a hacerme preguntas.
Si estoy vivo, ¿por qué no me parece un milagro?
¿Por qué no me llena de asombro despertar cada mañana?
¿Por qué doy por hecho que mi corazón va a seguir latiendo?
¿Por qué doy por hecho que mi respiración va a seguir entrando y saliendo de forma gratuita?
¿Por qué doy por hecho que los miles de millones de células de mi cuerpo van a seguir trabajando para mantenerme vivo sin que yo tenga que hacer nada?
Pensé en ello durante días.
Y comprendí que quizá el problema no es que nos falte felicidad. Quizá el problema es que damos por sentado el regalo más grande que hemos recibido: La existencia.
Porque estar vivo es extraordinario.
Que exista un "yo" capaz de sentir, de amar, de respirar, de contemplar un amanecer o abrazar a una persona querida es algo tan inmenso que la mente ni siquiera puede abarcarlo. Y, sin embargo, vivimos como si fuese normal.
Como si nos lo debieran. Como si siempre fuera a estar ahí.
Por eso he creado un pequeño cuadernillo de reflexión que quiero regalarte. No porque tenga respuestas, sino porque las preguntas adecuadas tienen el poder de abrir puertas.
Puertas hacia ti. Puertas hacia esa paz que quizá llevas buscando toda la vida sin darte cuenta de que ya vive dentro de ti.
Espero que te acompañe y que, de alguna manera, te ayude a mirar tu vida con ojos nuevos.
Con amor y alas,
Pili con Alas

Martes con alas: tu recordatorio semanal de volver a ti.
P.D.- Llevo días intentando trabajar también desde el agradecimiento y he recuperado para ello un cuaderno que creé y que vendo en la web. Pero he pensado que, como yo lo necesito esta semana, quizá también lo necesites hoy. Así que te lo regalo esperando sembrar una semilla de luz en el mundo, en ti.